COMO SOLUCIONAMOS LOS CONFLICTOS


Krishnamurti, asigna el origen de los conflictos a nuestras carencias, a nuestra forma de ver el mundo limitada, a nuestra pasividad, a no ser solidarios y a nuestros errores. (Actitud mental negativa)

Frecuentemente actuamos desconectados de nuestra sabiduría interna, de nuestro corazón y no tenemos comprensión hacia los demás, y esto crea situaciones hostiles que originan conflictos. (Actitud mental negativa)

Para que se establezca un conflicto se necesita que exista una conexión entre dos personas. Es evidente que “si yo paso de alguien o de algo” difícilmente se va a generar un conflicto entre estas dos personas. Dos no se discuten si uno no quiere.
Aquí lo más importante es ver la respuesta que damos a  lo que recibimos y que enseguida personalizamos. En lugar de analizar de una forma neutra todo lo que percibimos, como tenemos miedos, estados de carencia, falta de autoestima, lo consideramos como un ataque hacia nosotros y respondemos con agresividad. Si la opinión que tengo de mí depende de la valoración de los demás y lo que me llega son  recriminaciones o críticas me veré atacado en la autoestima. (Actitud mental negativa)

El vivir con una actitud positiva, en armonía nos evitará conflictos y esto se logra adquiriendo conciencia. Cuando somos capaces de ver las cosas con amplitud, cuando dejamos los bajos estímulos y el deseo es más selectivo, nos dedicamos a tareas más creativas que nos permiten adquirir actitudes mentales mucho mejores y esas energías discordantes que son la fuente de sufrimiento en el ser humano, sencillamente se van.

El como manejamos una situación de conflicto, dependerá de la causa que lo alimenta. Si persiste, ubicaremos a un mediador que goce de la confianza de todos a fin de restituir el intercambio entre las diferentes partes, usándolo como intermediario. El mediador nunca da la solución, solo se esfuerza para que las diferentes partes lleguen a un acuerdo. Su método es clarificar las diferentes opiniones, logrando que se comprendan los puntos de vista y los objetivos de cada una de las  partes.

El conflicto entre personas, familia o en el trabajo, es creado por la conducta, por el egoísmo y la falta de comunicación entre las partes. Se cierra el canal de comunicación y cada uno mantiene su postura contraria al otro, lo que hace imposible llegar a un acuerdo.

En el trabajo, el conflicto surge al aparecer cuestiones de origen personal en lo que es un ambiente profesional. Esto tiene lugar a través de expectativas y de complicaciones personales, a menudo creadas dentro de la presión y la política de las empresas.

La intervención de un mediador puede ayudar también en estos procesos, pero otra vez su función deberá limitarse a comprender los puntos de vista de las partes enfrentadas, estableciendo un diálogo entre ellas. Así se liberan los bloqueos en la comunicación y se restauran los canales que permiten un mayor acercamiento y comprensión que permitirá que se llegue a un acuerdo, o bien a reconsiderar de nuevo la situación con una nueva forma de replantearnos cada una de las situaciones de nuestra vida.

Como conclusión añadiré que cuando tenemos armonía y estamos conectados con los demás con una actitud positiva en el que cada uno ejerce su propio poder y responsabilidad personal, es difícil que se genere un conflicto y nuestra acción, hará que vivamos con una actitud de paz y equilibrio positivo.

 

 

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