HAY QUE SUPERAR LA INDECISION TENIENDO ACTITUDES POSITIVAS


Definimos la indecisión como posponer la acción. Dejamos para más adelante deliberadamente, para un futuro indeterminado: “Ya lo haré algún día”. El problema de la indecisión es seguir aplazando algo que debemos hacer ahora. En ocasiones vemos la indecisión mezclada con autodesprecio. Ejemplo: “Quiero hacer tal cosa bien, pero es que no valgo, soy un negad@”. Toda la vida la pasamos queriendo ser o hacer cosas que por puesto no genera acciones, ni ningún tipo de actitudes positivas.

¿Qué es lo que nos esta reprimiendo o inmovilizando para no actuar de una forma productiva?  Un rasgo humano muy común es la falta de autodisciplina porque eludir una situación difícil parece la acción más natural, ya que todos tenemos tendencia a la satisfacción inmediata. Por supuesto la familia tiene mucha importancia, pues si crecemos con padres indecisos, acabaremos copiando sus comportamientos y actuaremos con indecisión.

Puedo hablar con conocimiento de causa que una de las cosas que más impide llegar a nuestros objetivos, es tener el tener un tipo de personalidad perfeccionista. El nunca  estar satisfecho con nada de lo que se hace, además de ser una actitud nada positiva, es autocrítica y muchas veces te paraliza, te impide pasar a la acción y tomar las decisiones oportunas en el momento. Por suerte nunca es tarde para cambiar. Debemos permitirnos no hacer las cosas bien y no sentirnos culpables por ello.

El pensamiento que siempre viene a mi mente cuando hago alguna cosa y creo que no está bien es: Una respiración profunda, luego miro donde me he equivocado y digo, “todo en esta vida tiene solución, mañana saldrá mucho mejor” pero con convicción, con sentimiento, con actitud positiva.

La indecisión es una conducta que utilizamos muchas veces para protegernos de hacer algo que no queremos hacer o no nos gusta. Ejemplo: Preferimos ver la televisión en lugar de empezar a trabajar en ese montón de papeles de ahí, porqué se que me va a producir malestar e irritación.

La preocupación, amplia el temor a hacer las cosas mal y por lo tanto no las hacemos.

A veces caemos en actitudes que no son nada productivas, ni positivas como el decir que no nos podemos motivar hasta el último momento que es cuando trabajamos mejor. El estar a la última provoca una descarga de adrenalina. Cuando caemos en la indecisión de la última hora, esperamos que la tarea desaparezca por arte de magia (FALSO) o que alguien nos ayude o la haga por nosotros (FALSO).

Otra forma de indecisión oculta y difícil de detectar, es cuando nuestro estado de improductividad está en zona segura si lo comparamos con las consecuencias del cambio o el fracaso (que puede ocurrir o no). También podemos tener éxito.

Hay 3 causas básicas que provocan indecisión:

  • Ansiedad: Percepción de una amenaza a nuestro amor propio si emprendemos la tarea que eludimos.
  • Baja tolerancia a la frustración: Incapacidad para soportar la frustración,  el aburrimiento, el esfuerzo, incomodidad, contratiempos, que hace eludir tareas desagradables y si las llegamos a empezar no acabarlas. Ejemplo: quiero adelgazar,  porque no me veo bien, pero es un sacrificio hacer régimen, me pongo nerviosa, paso mucha hambre, tengo que hacer deporte, beber mucha agua y como es un sacrificio me resigno a seguir como estoy.       
  • Rebeldía: Expresamos nuestra ira hacia otras personas y aplazamos tareas importantes porque queremos vengarnos de alguien por decirnos que debemos hacer o como nos tenemos que comportar.

Lo que no tenemos en cuenta es que nuestro deseo de vengarnos de los demás casi siempre genera actitudes negativas en los demás y acaba repercutiendo en nuestra contra.

Según Michael Neenab y Windy Dryden: La gente indecisa suele fallar en dos áreas principales: el desarrollo y el mantenimiento del carácter personal.

El desarrollo personal es el esfuerzo por alcanzar objetivos a largo y corto plazo como cambiar de trabajo, pareja, vida social.

El mantenimiento del carácter personal es hacer cosas para que nuestra vida sea más fácil, como pagar facturas a tiempo, correspondencia, reparar automóvil, las cosas de casa.

Hemos de tomar la firme decisión de salir de todo esto, modificar pautas de conducta, quitarnos la indecisión pues supone trabajo, mucho trabajo. Este problema se resuelve según (Knaus, 1993) trabajando más activamente.

Hay que afrontar con energía estás actitudes negativas que provienen de pensamientos y creencias contraproducentes que se recrean en unas determinadas pautas de comportamiento.

Es necesario un cambio de actitud y desarrollar una forma de trabajar productiva, una actitud resuelta, no posponer nada.

Cuando más resueltos y activos somos, aquello que parece ser insoportable acaba siendo soportable a medida que la acción se impone a la inacción y a la evitación.

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